Tras los accidentes de Adamuz y Gélida dijimos que el ferrocarril no podía seguir esperando a que ocurriera una tragedia para hablar de seguridad. Meses después, el grave accidente de Urda vuelve a situarnos ante una realidad que no podemos ignorar.
EL PROBLEMA SIGUE SIENDO EL MODELO
Lo dijimos entonces y lo seguimos diciendo ahora: el ferrocarril no se arregla a trozos.
- Cuando se pierde experiencia sin garantizar un relevo adecuado, se debilita el sistema.
- Cuando faltan plantillas y medios, se debilita el sistema.
- Cuando se normaliza trabajar con averías y situaciones degradadas, se debilita el sistema.
- Cuando el mantenimiento se externaliza y las responsabilidades se reparten entre cada vez más empresas, se debilita el sistema.
- Cuando las condiciones de trabajo obligan a sostener la seguridad a base de profesionalidad, sobrecarga y esfuerzo individual, también se debilita el sistema.
Por eso no queremos otro acuerdo de buenas intenciones, grupos de trabajo y medidas parciales que vuelvan a dejar problemas para mañana.
Queremos plantillas suficientes, formación y experiencia adecuadas, inversión real en mantenimiento, recuperación de cargas de trabajo, medios suficientes para trabajar en condiciones normales y responder cuando dejan de serlo, y una regulación efectiva de la fatiga, los tiempos de actividad y los descansos.
VOLVEMOS A LA HUELGA
Adamuz y Gélida nos llevaron a movilizarnos porque entendimos que aquello no podía abordarse desde un único colectivo ni desde una única empresa. Urda no cambia ese planteamiento. Lo refuerza.
Ante situación, no podemos demorarnos más. El SFF-CGT ha iniciado los procedimientos legales para convocar huelgas en el ferrocarril y exigir medidas reales que afronten los problemas que llevamos demasiado tiempo señalando. Instamos al resto de fuerzas sindicales a unirse en esta movilización en defensa de la plantilla y del ferrocarril. No es solo la voluntad de nuestra afiliación: es el clamor de las plantillas de todas las empresas ferroviarias.
Porque la seguridad no se construye echándose una foto con el Ministro de Transportes, ni parches, ni anunciando medidas después de cada accidente para bajar el soufflé. La seguridad se construye con plantillas, recursos, formación, experiencia, mantenimiento y unas condiciones de trabajo que permitan a quienes sostienen el ferrocarril hacerlo con garantías.
SFF-CGT. POR EL FUTURO DEL FERROCARRIL