Si pensabais que hoy ibais a saber por fin cómo va a repercutir la ordenación profesional en vuestros salarios os habéis equivocado de día una vez más. Se supone que en las mesas de convenio de hoy se iba a desvelar por fin el secreto mejor guardado. Os hacemos spoiler: nos ha recordado más a un bingo que a una negociación seria.
LA TRANSPARENCIA NO ES TU FUERTE, ADIF
La empresa se ha negado a darnos las cifras por escrito y ha ido cantando las cuantías de cada concepto para que tomáramos nota. Nos parece una forma muy poca seria de negociar y nos negamos a difundir unas cifras que, por razones que se nos escapan, no quieren hacer públicas a la plantilla. Adif, el adalid de la transparencia, nos dice que las enviará en los próximos días a los representantes de las personas trabajadoras, y mientras, que vayamos contando lo que hemo apuntado. El desprecio hacia la plantilla nos parece injustificable. Ya nos hemos cansado de tanto secretismo.
Decía Simón Bolívar que "Un pueblo desinformado es instrumento ciego de su propia destrucción". Por cierto, en la mesa no parece que a l@s demás les haya molestado mucha esta forma de proceder. La información se queda por el camino, una vez más.
Por lo demás, nos han hablado de cuantías muy poco generosas, que, de ser ciertas, van a desilusionar hasta a la más pesimista. Y lo más importante, la variable del personal operativo, que será la que sustituya a las actuales primas, ni está ni se le espera. El borrador recoge que esta variable se negociará después de firmar el convenio. Su cuantía también es una X, de esas que tanto les gusta y que utilizan para poner aquí, quitar de allá. ¿De verdad pretenden que la plantilla apoye un convenio sin saber cómo quedará su salario, sin conocer cómo quedará el 30% de su sueldo?
UN CONVENIO FIRMADO EN EL AGUA
Después de casi 3 años negociando es difícil explicar que se quiera firmar un “convenio a medio hacer” y un cuyo desarrollo profesional quede condicionado por los Presupuestos Generales del Estado. Es decir, nuestra carrera profesional no en manos de nuestro esfuerzo, sino de la voluntad del Gobierno de turno.
Tiene toda la pinta de que nos encaminamos hacia un convenio firmado en el agua. Y ya se sabe qué ocurre cuando llueve o vienen tormentas…