Ayer por la tarde, la Dirección de Renfe Ingeniería y Mantenimiento comunicó formalmente al Comité General de Empresa una decisión unilateral y profundamente lesiva para la empresa pública y la plantilla: el cierre del taller de Material Remolcado de Miranda de Ebro, programado para el 30 de junio de 2026.

La excusa esgrimida por la empresa se basa en supuestas pérdidas económicas y en la hoja de ruta marcada por el nuevo socio de Mercancías (Medway). La solución de la Dirección pasa por el desmantelamiento puro y duro, planteando la recolocación de las 21 personas trabajadoras de Renfe en el taller de Autopropulsado y dejando en la estacada al personal de las empresas subcontratadas, para quienes no se ofrece ninguna garantía ni solución detallada. Todo ello pese a que l@s propi@s compañer@s del taller acudieron a la reunión con argumentos sólidos que demostraban la viabilidad real y operativa de la dependencia.

Este cierre no solo es un ataque directo al tejido productivo ferroviario y al personal afectado, suponiendo una flagrante vulneración de los acuerdos de desconvocatoria de huelga firmados en los últimos años.

Por un lado, se pisotea el acuerdo de desconvocatoria de huelga de 2025. En su punto segundo, dicho documento establecía literalmente: “El Grupo Renfe realizará las modificaciones necesarias en la gestión del negocio de mercancías que conlleve una mejora tanto en la política comercial como en la ejecución del servicio con la voluntad de mantener e incrementar el volumen de negocio de la sociedad Renfe Mercancías.

Renfe Mercancías se coordinará con Renfe Ingeniería y Mantenimiento para incrementar la disponibilidad y fiabilidad del material”. Resulta evidente que la “coordinación” de la que hablaban no era para incrementar la disponibilidad del material, sino para echar el cierre a las instalaciones que lo mantienen.

Por otro lado, esta decisión choca también con el acuerdo de desconvocatoria de huelga de 2026. En el punto de empleo del Grupo Renfe se tramitó una tasa adicional a la ordinaria de reposición con un número de contratos adicionales de 1200. Si existiera una verdadera voluntad de defensa del servicio público, esas incorporaciones se utilizarían para reforzar centros de trabajo como el de Miranda de Ebro, dotándolos de nuevas cargas de trabajo en lugar de condenarlos a la desaparición.

En este contexto, resulta indignante el papel de alguna de las organizaciones sindicales firmantes de esos mismos acuerdos. Parece cuando menos hipócrita asegurar que "se oponen" al cierre del taller de Remolcado mientras consienten que las comisiones paritarias y de seguimiento que ell@s mism@s pactan en sus textos (donde establecen literalmente que la comisión "se reunirá (…) para el seguimiento de los acuerdos, y que se convocará en sucesivas ocasiones en función de las propias necesidades"), se conviertan en papel mojado. Harían bien en exigir el cumplimiento de estas comisiones y defender con firmeza, tanto en las mesas de negociación como en las calles, las desconvocatorias de huelga que firman y avalan, en lugar de permitir el desmantelamiento progresivo de la empresa a cambio de una paz social vacía de contenido.

A principios de junio se celebrará una nueva reunión del Comité Provincial de Burgos para concretar los detalles de este proceso. El mensaje del SFF-CGT es claro y rotundo: respaldaremos y apoyaremos con todas nuestras fuerzas las medidas de presión y acciones sindicales que la plantilla de Miranda decida adoptar.

¡POR UN FERROCARRIL PÚBLICO Y SOCIAL!