Durante estos meses hemos recorrido centros de trabajo, hemos celebrado asambleas, hemos puesto sobre la mesa propuestas y hemos exigido soluciones. Nada de lo que ocurra el día 16 es improvisado: es la culminación del trabajo del SFF-CGT ante un escenario que se agrava mientras quienes deberían actuar optan por no molestar al gobierno. Ha llegado el momento de volver a decir basta.
El acuerdo de desconvocatoria firmado por SEMAF, CCOO y UGT y SCF, hablaba de derechos laborales, de futuro para Renfe Mercancías, de Centros de Gestión, de Ingeniería y Mantenimiento y como adelantábamos, se trataba de un freno de mano echado para tranquilizar al personal.
Renfe Mercancías no tiene ni socio, ni tráficos, ni personal en los Centros de Gestión para circular trenes nocturnos. Dentro de poco, tampoco tendrá un taller un Miranda de Ebro donde realizar el mantenimiento.
Para los Centros de Gestión, siguen sin tratarse medidas que mejoren las condiciones laborales: jornada, salario, salud laboral, formación…
Ingeniería y Mantenimiento anunció a bombo y platillo que invertirían miles de euros en nuevos talleres para modernizar y realizar el mantenimiento de las nuevas unidades, pero antes de salir de la factoría ya está externalizado.
Además de estos temas pendientes, hay otros aspectos que tampoco se están teniendo en cuenta: el incremento salarial no puede estar supeditado a los límites de Mesa de la Función Pública, que resultan insuficientes para abordar la pérdida de poder adquisitivo y no cubren la financiación para compensar la actualización de las variables.
Los nuevos Planes de Empleo no pueden servir para volver a precarizar el relevo generacional como sucedió con las categorías de ingreso. El empleo debe ser estable, digno y sin discriminación salarial. En movilidad, los concursos tienen que ser continuos, transparentes y con normas claras que faciliten los traslados y la promoción profesional en el Grupo Renfe.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTAR EL DÍA 16?
Porque si la negociación sigue bloqueada, nuestros derechos seguirán congelados.
Porque si no presionamos ahora, seguiremos dependiendo de decisiones que se toman lejos de nuestros centros de trabajo y a espaldas de las plantillas. Porque solo organizándonos y saliendo a la calle podremos cambiar el rumbo de unas negociaciones que, a día de hoy, no ofrecen claridad.