Vamos a retroceder un poco en el tiempo: El 1 de enero de 2005, según ordenaba la Ley 39/2003 del Sector Ferroviario, “La RENFE” se dividía en Adif y Renfe Operadora. Desde entonces hemos vivido numerosos eventos con un denominador común: La fragmentación de lo público con la excusa de cumplir las directivas europeas.

Liberalización del mercado de mercancías, partición de Renfe Operadora en cuatro sociedades, irrupción y crecimiento de la “marca blanca” de Renfe (LogiRail), externalización de cargas de trabajo a filiales de participación pública y a empresas privadas, liberalización del mercado de viajeros…

Esta semana se ha reunido el Consejo de Administración de Renfe y se ha hecho público que sigue en pie el procedimiento de encontrar un socio estratégico para Renfe Mercancías y asegurar su viabilidad futura, supuestamente en entredicho. En esta ocasión incluso se han tratado temas como la transferencia del personal de Renfe Mercancías.

Las organizaciones sindicales presentes en la reunión (SEMAF, CCOO y UGT) han manifestado públicamente su disconformidad con este proceso en sendos comunicados, con lo cual estamos totalmente de acuerdo, pero no es suficiente: Hay que llegar más allá.

Vamos a plantarnos a tiempo. Hoy está en riesgo el trabajo de las personas trabajadoras de Renfe Mercancías, mañana puede que sean las de Fabricación y Mantenimiento, pasado las de todo el Grupo: En el horizonte ya se ha visto numerosas veces el proyecto de privatización total.

Renfe llegó a sobrepasar holgadamente los 100.000 trabajadoras y trabajadores, actualmente rondamos las 15.000 personas en las empresas del Grupo. ¿Cuándo diremos basta? ¿Cuántos empleos de calidad deben perderse o transferirse a empresas privadas?

En CGT no vamos a resignarnos a las lógicas del libre mercado. Hemos solicitado la constitución del Comité General de Empresa (vacante desde las pasadas elecciones sindicales del 8 de marzo) y una reunión, con carácter urgente, del mismo para preparar la acción sindical común a partir de ahora.

Queremos plantear movilizaciones conjuntas para detener una realidad en la que, supuestamente, todas las organizaciones sindicales estamos de acuerdo. Ha llegado el momento de comprobar si las palabras están huecas o no. Si hay voluntad real de frenar esta sangría de puestos de trabajo públicos y condiciones dignas o si l@s de siempre se cruzarán de hombros y dirán que no hay nada que hacer.