Desde CGT entendemos que la situación que nos está tocado vivir es muy complicada. Sin embargo, no puede ser asumible que algunos responsables de los diferentes territorios adopten una medida u otra según su particular prisma en la lucha contra el COVID -19. Asistimos con preocupación a la falta de coordinación que se está dando en las distintas empresas del sector ferroviario y que perjudica gravemente a l@s trabajadores/as.

En estos últimos días plagados de improvisaciones, como la entrega de escasas mascarillas que llegan a los puestos de trabajo de forma desordenada y a veces no en las mejores condiciones, motivadas en cierta manera por la falta de un protocolo de actuación (¿cuántas repartir?, ¿cómo repartirlas? e instrucciones de uso) y que no deberían haberse producido. Recordamos que estas deben entregarse empaquetadas para evitar su contaminación y no, en un sobre de papel, como hemos llegado a ver. Otra más, que se une a las plástico-mamparas, impropias de empresas con 1 Dirección específica, 4 gerencias y una estructura más que importante en lo referente a seguridad y prevención de riesgos.

Desde el comienzo de esta crisis, CGT ha adoptado dos criterios principales, la comunicación rápida de las irregularidades para solventarlas, y si no se solucionaba, la denuncia de todas aquellas irregularidades que hemos ido detectando; solucionándose buena parte de ellas, aunque lamentablemente no todas las pretendidas.

En este estado de descontrol nos hemos encontrado también, que en la toma de decisiones en cuanto a la producción, se han manteniendo obras que desde nuestro criterio, no son imprescindibles para mantener el servicio ferroviario en condiciones de seguridad y fiabilidad.

Desde la declaración del Estado de Alarma, CGT siempre ha defendido la paralización de las actividades no esenciales, así como, y por encima de todo, la defensa de la salud de los y las trabajadoras que tienen que acudir a su puesto de trabajo, llegando incluso a recordar a las empresas públicas la obligación de vigilar a las licitadas para que estas adopten las medidas preventivas necesarias.

Los trabajador@s que, asumiendo su responsabilidad, acuden diariamente a su puesto, aparte del desconcierto ante la falta de actuación sienten angustia, porque directamente están poniendo en peligro su salud y la de sus familiares. Angustia que no se alivia con el envío de cartas de agradecimiento por parte de los más altos responsables de las empresas, y sí, con la necesaria dotación de medidas de protección.

Es momento de seguir aunando fuerzas, de trabajar unidos y coordinarnos desde todos los ámbitos, como así están haciendo tod@s l@s militantes y delegad@s de la CGT, y cuando este mal sueño acabe, deberemos clarificar actuaciones, aprendiendo de los errores y exigiendo responsabilidades a todos aquellos dirigentes que han incumplido la aplicación de las medidas preventivas necesarias para combatir al COVID-19 y puesto en grave riesgo la salud de las compañeras y compañeros.

Desde CGT seguimos exigiendo, que de forma inmediata se adapten soluciones a todas las deficiencias detectadas, llegando a paralizar, si es necesario, las actividades que correspondan. De forma paralela, llamamos la atención de los máximos responsables para que pongan su empeño en una mayor coordinación en todas las empresas del Sector Ferroviario, y un especial control por parte de los responsables de ADIF Y RENFE sobre las empresas subcontratadas, en cuanto a la toma de decisiones referentes a la protección de los trabajadores y trabajadoras de las mismas.

Los errores en momentos como los que estamos viviendo merman la salud y sesgan vidas, no podemos permitirnos pagar un precio tan alto.

CGT, SIEMPRE CON L@S TRABAJADORES/AS